El concepto epífora se utiliza para describir el lagrimeo de ojos constante y excesivo que puede deberse, básicamente, a dos motivos: un exceso en la producción de lágrima o una anomalía en su drenaje. Es decir que la epífora ocular se debe a un desequilibrio entre la producción y la eliminación de la lágrima del sistema ocular. Epífora es, por tanto, el término médico para referirse al lagrimeo excesivo u ojos llorosos. Este lagrimeo continuo de los ojos fuera de lo normal es una de las consultas más frecuentes en atención primaria.
Este lagrimeo continuo de los ojos fuera de lo normal es una de las consultas más frecuentes en atención primaria.
¿Por qué me lagrimean los ojos? Las principales causas del lagrimeo de ojos deben clasificarse en función de si provocan un exceso de producción de lágrima o dificultades en su evacuación.
En este vídeo el Dr. Tirso Alonso explica en qué consiste el lagrimeo
Las causas del lagrimeo ocular por dificultad en el drenaje de la lágrima son menos frecuentes que las anteriores y pueden ser funcionales u obstructivas.
Los síntomas que acompañan a la epifora, pueden variar en función de la causa que haya provocado el problema.
Síndrome de ojo seco.
Irritación de la superficie ocular por conjuntivitis, blefaritis, entropion...
Obstrucción congénita del conducto lagrimal.
Los síntomas suelen comenzar unas semanas después del nacimiento.
Obstrucción del conducto lagrimal adquirida.
Epífora que empeora gradualmente con la edad.
Dacriocistitis (infección del saco lagrimal).
Suele detectarse durante la exploración física.
Tumores.
Son más habituales en personas mayores.
Entre los síntomas que se asocian a la epífora ocular podemos encontrar:
El médico oftalmólogo realizará alguna o todas las siguientes acciones en la clínica para determinar la causa de los ojos llorosos y establecer qué tratamiento es más adecuado en cada situación para mejorar la salud visual del paciente:
El tratamiento de la epífora dependerá de la causa que haya provocado el lagrimeo ocular constante.
Si el exceso de lágrimas es puntual, es muy probable que sea un fenómeno totalmente normal y hasta beneficioso. Posiblemente se trate de una reacción natural del cuerpo para defenderse y proteger al ojo de algún cuerpo extraño, gérmenes o partículas de aire. Por lo tanto, por sí solo un lagrimeo de ojos constante no constituye una razón para acudir al oftalmólogo, pero es recomendable hacerlo cuando cursa asociado a inflamación o dolor para descartar posibles complicaciones o cuando se produce muy frecuentemente y afecta a la calidad de vida del paciente.