En realidad, se suele considerar que el origen de la miopía se encuentra en variaciones biológicas del sistema visual que producen un fallo en la correlación entre los diferentes componentes del ojo (curvatura corneal, potencia del cristalino, longitud axial y profundidad de la cámara anterior).
Ojo normal
Miopía
Además de los factores que tienen que ver con la propia estructura del sistema visual (características del ojo miope) o de alguno de sus elementos, como la córnea, y que hemos señalado con anterioridad, la miopía puede estar causada por otras circunstancias:
Ojo normal
Miopía
Los síntomas de la miopía suelen presentarse desde la infancia y pueden aumentar con el paso del tiempo al producirse cambios en la graduación asociados al crecimiento. Por regla general, la miopía tiende a estabilizarse a partir de los 18 años. Puede presentarse asociada a otros defectos refractivos, como el astigmatismo (astigmatismo miópico) y la presbicia o vista cansada.
El principal síntoma de la miopía es que el paciente ve claramente los objetos cercanos, pero percibe de forma borrosa. Por lo tanto, para describir cómo ve un miope podemos decir que le cuesta enfocar los objetos que se encuentran a una cierta distancia.
Otros síntomas pueden ser:
La miopía se suele diagnosticar en el transcurso de un examen oftalmológico estándar que suele incluir las siguientes pruebas:
Todas estas pruebas se realizarán durante la primera consulta preoperatoria.
Ver primera consultaEl tratamiento de la miopía permite corregir su principal síntoma: la visión borrosa de lejos. Esto constituye una gran ayuda para los pacientes miopes, que pueden volver a hacer su vida con normalidad y ver correctamente tanto de lejos como de cerca.
Existen distintos tratamientos para corregir la miopía y, según cada paciente, será más recomendable decantarse por uno u otro.
En este vídeo la Dra. Clara Martín da respuesta a algunas de tus preguntas
Para ser candidato a la cirugía refractiva, se deben cumplir una serie de requisitos:
Ser mayor de 18 años
Mantener estable la graduación
Disfrutar una buena salud ocular, independientemente del problema refractivo (miopía, hipermetropía y/o astigmatismo)
Tener una graduación adecuada para la intervención
La técnica Lasik es la más extendida en la actualidad para la corrección de los defectos refractivos y está plenamente consolidada tras más de veinte años de aplicación. Este método es rápido, sencillo, eficaz y permite que el paciente se reincorpore rápidamente a su actividad cotidiana. Este tipo de intervención se desarrolla en tres pasos:
La operación con técnicas de superficie (PRK/Lasek) consiste en la separación del epitelio, que es la capa más superficial de la córnea. A continuación, se aplica el láser Excímer para corregir la curvatura de la córnea y eliminar el defecto refractivo.
En ambos tipos de técnica la anestesia es por vía tópica (gotas).
El láser siempre se indica como primera opción en la corrección de problemas refractivos, aunque para corregir la miopía, existe un tercer método: la implantación de una lente intraocular. En este caso, se coloca una lente con la graduación del paciente en el interior del ojo. Existen dos tipos de lentes, unas que sustituyen y otras que complementan el efecto del cristalino (conocidas popularmente como ICL).
Preguntas frecuentes
El problema es que el globo ocular es demasiado alargado, o bien la córnea presenta una curva mayor de lo normal. Este defecto de la forma de ojo se da con mucha más frecuencia en personas que tienen antecedentes familiares con el mismo problema. Dicho de otro modo, en la miopía juega un papel importante la cuestión hereditaria.
La miopía puede aparecer a la vez que se padece astigmatismo y/o presbicia. Una persona nunca puede tener a la vez miopía e hipermetropía.
Lo habitual es que la corrección con láser Excímer no supere las 10 a 12 dioptrías de miopía; no obstante, cuando el paciente tiene un defecto superior a esas dioptrías, existen otros procedimientos, como las lentes intraoculares fáquicas o pseudofáquicas.
Debe ser el médico especializado en oftalmología durante la primera consulta preoperatoria el que evalúe si una persona es o no candidata a la cirugía refractiva láser y qué técnica se debe aplicar en cada caso. Para ello, el médico debe valorar factores como las dioptrías que tiene el paciente, el estado de su córnea o si padece otros problemas de visión.
La graduación suele ir cambiando desde que nacemos hasta los 18 o 20 años. Por motivos puntuales, puede aumentar hasta más tarde. A la hora de determinar si una persona es candidata a la cirugía refractiva, se considera que es apto cuando sus dioptrías no han cambiado en el último año.
La miopía no tiene, hoy en día, una estrategia de prevención que se haya demostrado efectiva. Por lo tanto, debe detectarse cuanto antes para que el niño no tenga ningún problema en la vida académica y en su día a día (jugar, practicar deportes, ver la televisión...)
La miopía tiene un importante factor hereditario. En su aparición y evolución también pueden intervenir factores personales.
No existe una edad límite para realizar la intervención que tiene como objetivo corregir la miopía. Debe ser el médico el que valore la técnica más adecuada en cada caso, atendiendo a factores como la edad del paciente o sus problemas visuales, entre otros.
Todo dependerá de la técnica que el oftalmólogo determine que es mejor para corregir este problema refractivo, en función de las características del paciente. El procedimiento más habitual es la cirugía láser.
Tras una intervención con Lasik, la recuperación visual es muy rápida, prácticamente en horas y, en la mayoría de los casos, se puede reincorporar a su actividad normal al día siguiente de la operación.
El proceso de recuperación es algo más largo en las intervenciones realizadas con la técnica Lasek/PRK.
La posibilidad de que la intervención sea o no viable y la elección de la técnica quirúrgica que se aplicará dependerá de factores como el grosor corneal del paciente, su graduación, su edad...En los casos en los que no sea posible realizar una cirugía láser, el oftalmólogo puede valorar el implante de lentes intraoculares.
En el caso de los niños, es poco habitual que un niño sea capaz de identificar un problema visual por sí solo. Lo más común es que los que padecen miopía manifiesten dificultades en clase debido a que no ven correctamente la pizarra, sobre todo si están sentados en las últimas filas del aula. Ante cualquier síntoma de mala visión, es aconsejable acudir a un médico especializado en oftalmología pediátrica.
El método de corrección de la miopía más habitual en los niños es el uso de gafas o lentes de contacto (en este caso, en edades en las que los usuarios puedan ser conscientes de las medidas adecuadas para su uso correcto, atendiendo a las recomendaciones del médico especializado en oftalmología pediátrica o del óptico). La cirugía refractiva sólo está indicada en pacientes mayores de 18 años siempre y cuando la graduación se haya mantenido estable al menos durante un año.
Se habla de 'miopía nocturna' en referencia a un tipo de visión borrosa que se produce cuando se miran objetos a larga distancia en situaciones de baja iluminación. En estos casos, existe un desajuste en la acomodación del ojo que, debido a la poca luz, hace que se vean borrosos los objetos lejanos. Igual que sucede en el caso de los pacientes miopes.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que la miopía nocturna es algo que se produce de forma común en la mayoría de las personas, sean o no miopes. Además, este problema visual está vinculado a las condiciones y circunstancias de visión y no requiere un tratamiento especial para corregirlo, ya que es una situación temporal consecuencia únicamente de la baja iluminación y no debido a un problema en el sistema visual de la persona.
Como se ha mencionado, la miopía es un problema de visión causado por una forma irregular de la curvatura del globo ocular. En el caso de la presbicia o vista cansada, se trata de un problema que surge con la edad debido a que el cristalino no es capaz de enfocar correctamente. Esto provoca que las personas con presbicia empiecen a ver borroso en las cortas distancias (justo lo contrario que sucede con la miopía).
Esta situación hace que, en el caso de algunos pacientes con miopía y presbicia, un problema pueda compensar al otro durante algún tiempo (especialmente durante las primeras fases de la presbicia). Sin embargo, hay que tener claro que se trata de problemas de visión que no están directamente relacionados entre sí y que, en la mayoría de los casos, esa compensación es solo temporal.
Este contenido ha sido elaborado por el Dr. Fernando Llovet
Oftalmólogo. Co-fundador de Clínica Baviera. Miembro de la Dirección Médica. Cirujano de la Unidad de Cirugía Refractiva, Cataratas y Presbicia.
El Dr. Llovet cuenta con una amplia experiencia en procedimientos de cirugía refractiva láser (Lasik, Lasek y PRK) y cirugía intraocular, incluyendo cataratas e intercambio refractivo de cristalino (con lentes monofocales, multifocales y tóricas). Además, ha publicado más de 50 artículos científicos y dos libros. Ejerce como docente y es vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Cirugía Ocular Implanto-Refractiva (SECOIR).
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